Carcassonne, ciudad medieval

Carcassonne, es una de las ciudades medievales más románticas de Francia.

Una buena forma de comenzar Carcassonne es sumergiros brevemente en su historia, pues la ciudad fue escenario durante la Edad Media de episodios tan significativos como la lucha contra los cátaros o la Guerra de los Cien Años.

El 14 de julio de cada año, Fiesta Nacional en Francia, Carcassonne prepara un impresionante espectáculo pirotécnico acompañado de juegos luminosos que simula un incendio en la ciudad.

HISTORIA

Tras este breve repaso por la historia de esta ciudad fortificada del Languedoc estoy seguros de que os entrarán ganas de hacer las maletas para disfrutar de sus rutas.

Sus orígenes se remontan al período romano, cuando se decidió fortificar el oppidum (fortaleza) que ocupaba el promontorio donde hoy se asienta Carcassonne. Fueron los romanos quienes le dieron el nombre de Iulia Carcasso y la protegieron con nuevas murallas (que aún podemos contemplar dentro del conjunto).

Carcassonne

Pero tras los romanos llegaron los visigodos, que ocuparon la ciudad. Después, bajo el reinado de Pipino el Breve, los francos volvieron a fortificarla para repeler a los árabes. A partir de ahí la ciudad pasó a manos de sucesivos miembros de la nobleza goda.

Ya en plena Edad Media, Carcassonne se consolidó como uno de los principales feudos cátaros y fue víctima de la cruzada contra ellos. Para comprender la historia de Carcassonne es fundamental comprender la de los cátaros, pero, ¿qué eran los cátaros?

El catarismo fue un movimiento religioso, considerado herético por la Iglesia, que se difundió por Europa Occidental desde el siglo X: las principales características de su doctrina era el rechazo a todo lo material y la afirmación de una dualidad creadora (Dios-Satanás). Durante la cruzada albigense (los cátaros también eran llamados albigenses) la Iglesia, con el apoyo de los reyes de Francia, los persiguió hasta debilitarlos, obligándolos a vivir en la clandestinidad y condenados a la extinción un par de siglos después.

Con el paso de los siglos, Carcassonne fue perdiendo importancia estratégica para Francia, y a la altura del siglo XIX la ciudad quedó completamente abandonada. Sus murallas habían servido de canteras para la construcción de otras edificaciones en los alrededores, y su estado era prácticamente ruinoso.

Fue entonces cuando entraron en juego el historiador Jean-Pierre Cros-Mayrevieille y el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc, que decidieron denunciar el terrible estado en que se encontraba Carcassonne y emprendieron su particular cruzada para recuperarla.

Carcassonne

Por aquel entonces, el auge del Romanticismo francés, de la mano, sobre todo, de Víctor Hugo, había conseguido que renaciera en la sociedad un gusto especial por todo lo medieval. Esta corriente, sumada a un fuerte sentimiento nacionalista, era el caldo de cultivo perfecto para que la Sociedad Francesa de Arqueología dijera sí a la recuperación del conjunto histórico de Carcassonne.

No obstante, Violet le Duc dio otra vuelta de tuerca al asunto, sumando al proceso de restauración de Carcassonne algunos elementos nuevos que consideró que encajaban con la estructura originaria del edificio, lo que le granjeó unos cuantos detractores en su momento pero que permitió que hoy podamos admirar la ciudad medieval de Carcassonne tal como es, con esos bellos rincones que tienen el poder de trasladar al viajero hasta la Edad Media.

QUÉ VER

La UNESCO declaró Carcassonne Patrimonio de la Humanidad en 1997, y no es de extrañar que este enclave medieval esté considerado uno de los más bellos del mundo, pues tras sus murallas se esconden rincones con verdadero encanto donde el tiempo parece haberse detenido.

Carcassonne puede verse en un día, pero la afluencia de turistas es tal que, si podéis permitíroslo, os recomiendo hacer una noche en la ciudad para que podáis disfrutar de ella a primera hora, cuando todavía se encuentra tan en calma que es un verdadero placer pasear por sus callejones medievales, y de noche, cuando el castillo iluminado os dejará boquiabiertos.

Además, aunque a priori la mayoría de viajeros piensa que Carcassonne es solo el conjunto de la ciudadela amurallada que tanto llama la atención cuando nos aproximamos a la ciudad, lo cierto es que la parte nueva ofrece también unos cuantos lugares interesantes, y al hacer noche en la ciudad podréis disfrutarlos con más tranquilidad.

Para poneros fácil el recorrido por esta ciudad medieval he recopilado sus lugares de mayor interés.

Ciudadela de Carcassonne

Carcassonne está divido en dos partes bien diferenciadas: la Ciudadela y la Bastida de San Luis, conectadas por el Puente Viejo. En este artículo vamos a conocer la primera, la Ciudadela o Cité, emplazada en una colina a los pies del río Aude.

Esta es la parte más visitada por los viajeros que llegan a Carcassonne, y también la más antigua. La Ciudadela está protegida por dobles murallas, tras cuyos muros se esconde uno de los conjuntos históricos más impresionantes de Europa, cuyas laberínticas calles nos conducirán hasta la Edad Media.

La Ciudadela Carcassonne fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997, sus murallas miden 3 kilómetros y tiene 52 torres.

Carcassonne

Este trazado desordenado de las calles es típicamente medieval, aunque las primeras murallas que rodeasen la Ciudadela partieran de época romana y fueran ampliadas posteriormente por los godos: por algo es la mayor ciudad fortificada de Europa, y es que por su posición estratégica entre el Mediterráneo y el Atlántico y entre Francia y España, Carcassonne fue escenario de violentos conflictos a lo largos de los siglos, como el que enfrentó a la Iglesia contra los cátaros. Este carácter defensivo y militar se aprecia perfectamente al visitar el complejo.

Carcassonne

Dentro de la Ciudadela encontraréis, además, otros monumentos de interés como el castillo y la Basílica de Saint-Nazaire, así como varios museos.

Podéis contratar alguna de las visitas guiadas que se ofrecen para conocer mejor la parte histórica, pero lo que os recomendamos encarecidamente es que dediquéis un buen rato a perderos por ese entramado de callejuelas de la Ciudadela en cuyos locales aún se aprecia ese viejo carácter artesano, con sus fachadas de piedra flanqueadas por parterres de flores y sus acogedoras terrazas.

El acceso a la Ciudadela puede hacerse a través del Puente Viejo que la une con la Bastida o llegando con el coche hasta el acceso principal, donde hay varios parkings de pago (pues toda la Ciudadela es peatonal).

Te aconsejo entrar por la Puerta Narbona, que atraviesa el foso con puente levadizo bajo dos inmensas torres.

Castillo de Carcassonne

También conocido como Palatium se encuentra adosado a las murallas exteriores de la Ciudadela y fue erigido por los vizcondes de Trancavel, vasallos de los condes de Toulousse, que fueron derrotados tras la cruzada albingense en el siglo XIII. A partir de entonces, el castillo pasó a manos de la corona francesa.

Carcassonne

Observando su arquitectura, percibiremos claramente que el castillo era una fortaleza defensiva ubicada, a su vez, dentro de otro fuerte, la Ciudadela: su posición en altura le permitía una vista panorámica más allá del río Aude, como demuestran sus varias torres de vigilancia (entre las que destaca la Pinte, una atalaya). Estas torres de vigilancia merecen una atención especial, ya que eran uno de los elementos más importantes de la fortaleza: todas ellas cuentan con cuatro plantas y son similares en su interior, con techos abovedados en los primeros pisos y planos en los superiores.

Otros elementos destacables del castillo son la pequeña capilla, de época románica; los matacanes, galerías de madera desde donde se lanzaban proyectiles a los enemigos del castillo o la barbacana, la puerta de entrada al recinto que se encuentra sobre el foso y que también tiene un camino de ronda.

Carcassonne

Torneo de Caballeros

Entre el 5 de julio y el 28 de agosto se celebran torneos de caballeros en el Castillo de Carcassonne, que tienen lugar todos los días (excepto los sábados), a las 15:00 horas y a las 16:45 horas.

Existen visitas guiadas por el recinto, pero si preferís recorrerlo a vuestro ritmo, podéis adquirir una audioguía. Durante la visita encontraréis también un breve documental donde se explica la historia de Carcassonne (está en francés pero tiene subtítulos en español e inglés).

Horario
  • Todos los días de 09:30-17:00 (octubre a marzo)
    Todos los días de 09:30-18:30 (abril a septiembre)
    Último acceso 45 minutos antes del cierre.
    Cerrado el 1 de enero, 1 de mayo, 1 de noviembre, 11 de noviembre y 25 de diciembre.

Basílica de Saint-Nazaire

Fue, en su origen, la antigua catedral de Carcassonne, cuyas piedras consagró el mismísimo Papa Urbano II sobre las ruinas de un antiguo templo carolingio.

Aunque se construyó en el siglo XII siguiendo el estilo del Románico, que aún podemos apreciar en elementos como el campanario o la disposición de la nave, posteriormente se le incorporaron otros componentes propios del Gótico, como el ábside y la vidriera central, que llena de luz este santuario y donde se representan escenas de la vida de Cristo.

Carcassonne

La restauración de Violet le Duc, al que ya hemos mencionado en previamente como artífice de la gran renovación del casco histórico de Carcassonne en el XIX, llenó la basílica de gárgolas y balaustres que contribuyeron a enfatizar su aspecto gótico, reforzado por las agujas.

Fue durante este siglo XIX cuando la basílica de Saint-Nazaire perdió su título de catedral para cedérselo a la Iglesia de Saint-Michel de Carcassonne, situada en la parte baja de la ciudad.

Encontraréis la Basílica de Saint-Nazaire dentro de la Ciudadela de Carcassonne, y os aconsejo que no os la perdáis, pues es la iglesia más bonita de la ciudad.

Horario
  • Lunes a sábado de 08:00-20:00.
    Domingo de 08:00-10:30 y de 12:30-20:00 (hay misa a las 11:00).
  • Entrada Gratuita

Bastida de San Luis

A orillas del Midi y a los pies de la Ciudadela medieval se sitúa la llamada Bastida de San Luis (nombrada así en honor al monarca francés), que se construyó en el siglo XIII en torno a la plaza Carnot. Esta es la segunda parte de las dos en que se divide el casco histórico de Carcassonne.

También conocida como ciudad nueva, posee un rico patrimonio cultural que queda reflejado en sus calles y edificios, distribuidos sobre un trazado en forma de cuadrícula. Estos son algunos de los principales puntos de interés:

  • La Plaza Carnot o antigua plaza de las hierbas, eje central de la Bastida y escenario de un mercado de productos locales las mañanas de los martes, jueves y sábados. Es el lugar con más ambiente de esta zona, lleno de terracitas y bares donde tomar algo lejos del agobio de turistas de la Ciudadela. En el centro de la plaza veréis la Fuente de Neptuno, hecha de mármol.
  • La Puerta de los Jacobinos, que aunque fue completamente restaurada en el siglo XVIII, es la única que se ha mantenido hasta nuestros días (pues la antigua Bastida tenía tres más). Esta puerta desemboca en la principal calle comercial de la Bastida, la Rue Georges Clemenceau.

    Carcassonne

  • Y las 2 siguientes que estudiaremos con mas detalle:

  • La Catedral Saint-Michel, de estilo gótico y que tomó el relevo como catedral de la Basílica de Saint-Nazare. En ella destacan, sobre todo, la torre de vigilancia y la muralla, que vuelven a hacer hincapié en el carácter defensivo y de fortaleza de Carcassonne.
  • La Iglesia de San Vicente es un buen ejemplo del Gótico, y además alberga un gran patrimonio en forma de pinturas, reliquias e impresionantes vidrieras. Su campanario octogonal es uno de los puntos más altos de la ciudad.

Aunque la mayoría de visitantes que acuden a Carcassonne solo se detienen a conocer la Ciudadela, es muy recomendable que dediquéis un par de horas a pasear por los boulevares y jardines de la Bastida, pues esta ciudad baja fue igualmente relevante para la historia de Carcassonne en cuanto a que ejerció como núcleo comercial de la misma, primero como mercado de paños y después gracias al negocio del vino.

Catedral de San Miguel o Saint-Michel

Es el principal edificio religioso de Carcassonne, pues pasó a ostentar el título de catedral a principios del siglo XIX, arrebatándoselo a la Basílica de Saint-Nazaire.

Esta catedral, de estilo gótico, se encuentra en la Bastida, en la ciudad baja de Carcassonne, y fue levantada por orden de Luis IX a mediados del XIII, aunque en siglos posteriores ha ido experimentando numerosas modificaciones, especialmente cuando fue declarada catedral de Carcassonne en 1803. Como en tantos otros bienes culturales de Carcassonne, de nuevo volvemos a encontrar aquí la impronta del arquitecto Violet le Duc, que se encargó de adaptar las instalaciones de Saint-Michel a sus nuevas funciones administrativas.

Carcassonne

Su exterior es bastante sobrio, sobre todo si lo comparamos con otras catedrales europeas del Gótico; es curioso que siendo una catedral esté fortificada y se cavasen fosos a su alrededor. Además, tiene un torre de vigilancia cilíndrica con ventanales góticos. Este fuerte carácter militar se originó en plena Edad Media, cuando las tropas del conocido como Príncipe Negro incendiaron la Bastida y la catedral sufrió importantes desperfectos.

Se conoce como Príncipe Negro al Príncipe de Gales, hijo del rey Eduardo III, que participó en la Guerra de los Cien Años que enfrentó a Francia contra Inglaterra por el dominio de los territorios feudales. Cuenta la leyenda que en el campo de batalla siempre llevaba una armadura negra.

Además, en su fachada destaca un gran rosetón, muy típico de las iglesias góticas de la zona del Languedoc. En su interior, no os vayáis sin ver el altar mayor, con sus dos ángeles y un tetramorfos en mármol policromado.

Iglesia de San Vicente

Es si duda una de las joyas arquitectónicas de Carcassonne: de estilo gótico languedociano, el elemento que más nos llamará la atención en ella es su gran campanario octogonal, donde se encuentra el carrillón de 47 campanas que podemos ver y oír desde cualquier punto de Carcassonne.

Una curiosidad: esta iglesia sirvió de referencia como punto geodésico a los astrónomos Delambre y Maichain, a los que Francia encargó averiguar la longitud del meridiano terrestre. No obstante, en estudios posteriores se reveló que falsificaron pruebas para que medida pareciera creíble y de proporciones “perfectas”, pues Francia se hallaba en plena Ilustración.

Carcassonne

La Iglesia de San Vicente se construyó en el siglo XIV pero, como tantos otros monumentos de Carcassonne, tuvo que ser restaurada en siglos posteriores, sobre todo tras haber sido utilizada como fábrica de armas durante la Revolución Francesa.

En su interior destaca su planta basilical con varias capillas laterales abovedadas, donde podremos ver un gran patrimonio cultural en forma de reliquias, vidrieras (estas son más recientes, del siglo XIX) o esculturas.

Además, la Iglesia de San Vicente posee varias pinturas de interés, de Jacques Gamelin, natural de Carcassonne y pintor del Papa Clemente XIV, Pierre Hubert Subleyras, uno de los mayores representantes del tardío Barroco y del Neoclasicismo, y Pierre Mignard, uno de los mejores pintores clásicos franceses.
Horario
  • Lunes a sábado de 10:00-12:15 y de 13:30-17:45 (1 de enero-14 junio).
    Lunes a sábado de 09:45-12:30 y de 13:45-18:00 (15 junio-15 septiembre).
    Lunes a sábado de 10:00-12:15 y de 13:30-17:45 (16 septiembre-31 octubre).
    Miércoles, viernes y sábado de 10:15-12:45 y de 14:15-17:30 (1 noviembre-30 noviembre).
    Martes a sábado de 10:00-12:00 y de 13:30-17:45 (1 diciembre-31 diciembre).
  • Entrada Gratuita

Puente Viejo de Carcassonne

Es uno de los lugares más visitados de la ciudad. Sobre el rio Aude, fue construido en el siglo XIV, por lo que antiguamente era la única forma de cruzar desde la ciudad baja o Bastida de San Luis hasta la Ciudadela medieval.

Pero unos cuantos siglos más tarde se construyó frente al Puente Viejo el Puente Nuevo, para facilitar los accesos a Carcassonne, aunque el Puente Viejo continúo siendo el lugar preferido por locales y viajeros para contemplar la Ciudadela en todo su esplendor.

Carcassonne

Respecto a la arquitectura del puente, este cuenta con varios arcos (doce, exactamente) y forma parte de la ruta del Camino de Santiago que transcurre por el sur de Francia.

Desde el Puente Viejo hay unas vistas espectaculares la ciudad medieval de Carcassonne, es aconsejable que vayas mejor por la tarde (durante la mañana el sol está de cara).

Junto al Puente Viejo encontraréis un bonito jardín, el Parque Bellevue, con unas vistas increíbles de la Ciudadela y donde podréis desconectar durante un buen rato.

Canal du Midi

El Canal du Midi (en castellano, “Canal del Mediodía”) es uno de los canales navegables más antiguos del continente europeo. Las primeras referencias a la construcción de una vía que conectase el Atlántico con el Mediterráneo se remontan al siglo XVI, cuando empezaron los primeros proyectos con las dificultades que conllevaban las limitaciones técnicas del momento.

No obstante, en el siglo XVII comenzó a construirse, comunicando el río Garona con el Mediterráneo, y con el objetivo de transportar tanto mercancías como pasajeros entre ambos lugares.

Carcassonne

El canal, que en total tiene 260 kilómetros de recorrido, fue obra del ingeniero Pierre-Paul Riquet y constituyó en su momento todo un auténtico desafío a las condiciones geográficas y técnicas de la época. Si bien se dio por terminado durante la Revolución Francesa, en siglos posteriores fue experimentando varias mejoras, como la construcción de puentes y presas a lo largo de su recorrido. Cuenta con 126 puentes y 6 presas.

Lo cierto es que el Canal du Midi estuvo funcionando como vía comercial hasta hace apenas un par de décadas, cuando quedó reservado prácticamente solo al turismo. De hecho, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1996.

Carcassonne

Desde la ciudad baja de Carcassonne podemos acercarnos a conocer el Canal du Midi e incluso contratar alguno de los paseos en barca que transcurren por él (salen desde el puerto, que veréis indicado al aproximaros).

Si navegar no es lo vuestro, también podéis dar un simple paseo a orillas del canal, pues la ruta, rodeada de vegetación y atravesada por el río, es perfecta para practicar senderismo y llevaros el picnic un día soleado.

CITY PASS CARCASSONNE

La City Pass Carcassonne es una tarjeta turística que nace con el objetivo de fomentar el turismo en la ciudad y que los visitantes se animen a quedarse en ella más de un día. A través de atractivos como una visita guiada por el casco histórico, parking gratuito y algunas actividades más, esta city card pretende dinamizar el turismo local y extranjero en la zona.

¿Qué incluye la City Pass Carcassonne?

  • Una visita guiada por la ciudad medieval y la Bastida de San Luis (2,5 horas de duración).
  • Un crucero por el Canal du Midi.
  • Una hora y cuarto de aparcamiento gratuito en la Bastida de San Luis.
  • Descuento del 50% en el billete de ida a la Ciudadela desde la Bastida en el tren Agglo.
  • Descuentos en varios establecimientos colaboradores como restaurantes, tiendas de productos típicos y bodegas.

¿Cuánto cuesta?

La City Pass Carcassonne cuesta 16 €.

¿Dónde puedo adquirirla?

Puedes hacerte con ella en la Oficina de Turismo de Carcassonne, situada en la Rue de Verdun, 28.

¿DÓNDE COMER?

Como sucede en el resto de Francia, la gastronomía local de Carcassonne ofrece platos deliciosos y llenos de matices, fruto de su localización entre el Mediterráneo y el interior de Francia: pescados y carnes de caza se sirven acompañados por algunos de los mejores vinos de Europa, con las crêpes, postre típicamente francés, como colofón final.

Sin duda, el protagonista en los restaurantes de Carcassonne es la cassoulet, una especie de guiso servido en cazuela de barro, que incluye alubias, pato confitado, panceta y chorizo o salchichas (¡plato ligero donde los haya!).

La cassoulet tiene tanto éxito que cuenta con su propia ruta por los pueblos de la zona.

Además de la cassoulet, en Carcassonne encontraremos otros guisos típicos de la región (algunos casi igual de contundentes), como los estofados de carne de caza y vinos de la región, la sopa bouillabaisse (de pescado), los clásicos patés de hígado de pato o los caracoles del Languedoc, salteados con jamón y perejil.

Si sois golosos, no os perdáis la inmensa variedad de dulces y chocolates que podréis comprar en las confiterías de la Ciudadela, como los briques y los paves.

Respecto a los vinos, existe una cultura enológica muy arraigada en el Languedoc (cuyos vinos tienen la denominación de origen “AOC”), así que los encontraréis tanto blancos, como tintos o rosados. Los mejores son los de Corbières, Cabardés, Côtes de St-Mont, Côtes de Brulhois, Fitou, Malepère o Minervois.

Comer bien en Carcassonne no es difícil, pero cuidado con los restaurantes turísticos, sobre todo los de la Ciudadela, pues suelen ser más caros y de peor calidad. Lo mejor es que echéis un vistazo a la carta y a los precios antes de entrar a un local para no llevaros sorpresas desagradables. Como siempre os aconsejamos, si os alejáis un poco de la zona más turística encontraréis mejores restaurantes, frecuentados por locales.

No obstante, si os apetece comer en la Ciudadela (es difícil resistirse al encanto de sentarse en alguna de sus terracitas) os recomendamos L’Escargot (Rue Viollet le Duc, 7), un buen lugar para tomar algo de picar y unos vinos (su especialidad son los caracoles); Restaurant Adelaide (Rue Adelaide de Toulouse, 5), con precios muy correctos y donde se sirve comida tradicional francesa, por lo que puede ser una opción para probar la cassoulet; también podréis comer cassoulet en Les Cours de la Cite (Rue du Treseau, 6 bis), donde la comida y el servicio son correctos y hay menú del día por 14 euros, que para ser Francia y zona turística no es de lo más caro.

Fuera de la Ciudadela, podéis comer en Le Jardin en Ville (Rue des Framboisiers, 5, junto a la estación de tren), un local con un toque romántico, comida de buena calidad y precios muy razonables. En La Grande Bouffe (Route Minervoise, 40) se sirve una carne excelente hecha en parrilla de carbón, y aunque es un poco más caro que la media merece la pena ir si sois de buen comer. Si preferís un local de ambiente familiar donde destaque la calidad y el sabor de sus platos, os recomendamos Restaurant le 37 ( Rue Trivalle, 37 bis), cerca del Puente Viejo, con precios económicos y muy buen servicio.

¿CÓMO LLEGAR?

Por Carretera

Desde nos encontramos hasta Francia. Una vez allí hay que incorporarse a la autopista A61 y coger la salida 23 (Carcassonne-Ouest) hacia Mazamet/Carcassonne-Centre.

En tren

  • Desde Madrid-Atocha se puede ir en tren hasta Carcassonne pero no es directo (para en Barcelona o Perpignan).
  • Desde Barcelona-Sants sí hay trenes directos y otros con parada en Narbona.

En Avión

Desafortunadamente, no existen vuelos a Carcassonne desde España, aunque la ciudad cuenta con aeropuerto. Ryanair ofrece vuelos directos desde otros países europeos como Portugal, Bélgica o Reino Unido.

Para trasladarse desde el aeropuerto hasta Carcassonne existe un autobús que sale cada media hora e incluye el uso del resto de autobuses urbanos durante la siguiente hora.

Fuente: Carcassonne.es
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1 Comentario

  • Magnifico relato !
    Hemos estado en carcassone este verano y ojala hubiera leido este articulo antes !
    Enhora buena.

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