Castillos de España II

Castillo de Manzanares el Real
Castillo de Manzanares el Real

Castillos de España II es la segunda parte de la anterior publicación Castillos de España I. No por ello no es menos espectacular que la primera. Y con probabilidad saldrá una tercera parte ya que España posee un gran patrimonio histórico en cuanto a Castillos. Sin mas preámbulos empezamos ya con:

Castillo de Calahorra, Granada (Andalucía)

Castillos de España

Construido entre los años 1509 y 1512, sobre las ruinas de otro castillo anterior de origen árabe, no se conoce su tracista, pero si sus principales artifices, Lorenzo Vázquez y Michele Carlone, arquitecto genovés traido a España por el marqués del Zenete, Don Rodrigo Díaz De Vivar y Mendoza, que fue su comitente.
El castillo de La Calahorra es de considerable importancia artística, por ser el primer edificio español en el que se introducen los nuevos aires del Renacimiento.
Su exterior no presenta apariencia de castillo medieval, pues los baluartes o torres de los ángulos son circulares y no cuadrados como en el medievo, debido a las nuevas armas ofensivas del momento de su construcción. Sus muros, enrojecidos por al polvo de las minas de Alquife, presentan pocos huecos, destacando los tres que se abren en la planta superior de los lados este, sur y oeste. El aspecto defensivo que presenta el castillo queda roto en el lado oeste, al situarse allí el cuerpo de escalera, apareciendo como alternativa matacanes.
Su planta es rectangular, y en sus cuatro ángulos se alzan sendas torres cubiertas con cupulines. Tiene patio central y dos pisos de alzada. La única puerta de acceso se abre en el muro este, es de pequeñas dimensiones, de arco de medio punto adovelado, y sobre ella se encuentra el escudo de la segunda esposa del marqués del Zenete, María de Fonseca. Pasada la puerta un pequeño zaguán abierto da acceso a la sala de guardia, en la que una pequeña escalera conduce al patio, que aunque desplazado hacia el oeste, centra el edificio, distribuyéndose en torno a él las diversas dependencias.
El patio tiene doble galería de arcadas. La baja está formada por arcos de medio punto sobre columnas de capitel corintio. La decoración se centra en torno a los arcos, intradós y extradós, y enjutas: casetones con rosetas, ovas y los escudos de los Fonseca y los Mendoza. Los arcos de la galería superior no llegan a ser de medio punto, y se apoyan en columnas de capitel corintio sobre pedestales unidos con balaustrada. La decoración consiste en panoplias y labor de candilieri en los pedestales, escudos en las enjutas, casetones en el intradós del arco e inscripciones latinas en el friso. Ambas galerías están cubiertas con bóvedas de arista. Las diversas estancias se cubren con artesonados de muy variadas formas.
Lo más destacado del palacio junto a las galerías, escalera y artesonados es la iconografía de portadas y vanos, en donde se exponen temas míticos y grutescos del primer renacimiento. Estos fueron realizados en Italia.
Los muros del castillo son de sillarejo, realizados con piedra del lugar, enrojecidos debido al polvo de las minas de Alquife. En la galería baja del patio, el material empleado es también piedra del lugar, mientras que la galeria alta es de mármol de Carrara.


Castillo de Consuegra, Toledo (Castilla-La Mancha)

Castillos de España

Este castillo puede verse por dentro y por fuera tal y como fue en origen. Perfectamente restaurado, permite recorrer sus murallas, el patio de armas, y acceder a su interior, con mobiliario y armas, recreando el ambiente de la época.
Al castillo le antecede un espacio vacío, denominado centinela, desde el que se accede a la fortaleza. Su puerta de acceso se enmarca en dos estructuras cúbicas, y sobre ellas aparece el escudo del Prior de la Orden Militar de Jerusalén. Los caballeros de esta orden fueron los responsables de estas orginales disposiciones, destinadas a mejorar su defensa. En su interior podemos contemplar un aljibe cubierto por bóveda de cañón, así como la mazmorra, y la sala de archivos de la orden. La torre albarrana es de forma circular, de cuatro pisos de altura, y es el elemento árabe de la fortaleza. Además visitaremos la sala capitular, ermita, las terrazas, y el jardín.
Debió ser una torre de vigilancia en origen, erigida durant el Califato de Córdoba. Alfonso VIII lo conquistaría en el siglo XII, cediéndolo a la Orden Militar de Jerusalén, quien le daría su forma actual. En el s. XIX fue ocupado por las tropas napoleónicas, que destruyeron los archivos de la orden. Posteriormente cayó en estado de ruina progresiva, hasta que en la década de 1960 comenzó su restauración la escuela-taller de Consuegra, que sigue realizando trabajos en el mismo.

Cuando el rey Alfonso VI casó con su última mujer, la princesa musulmana Zaida, recibió este castillo como parte de su dote. Pero no mucho después, lo perdería en una batalla librada contra los almorávides, tardando otros cien años en volver a manos cristianas.Curiosidades

Castillo de Almansa, Albacete (Castilla-La Mancha)

Castillos de España

El Castillo de Almansa, representativo de la comunidad castellano-manchega y uno de los más hermosos de España, se encuentra encaramado sobre el Cerro del Águila, un escarpado peñascal que eleva su espectacular silueta sobre la llanura de Almansa.
El cerro adopta una forma amesetada, alargada de norte a sur; el Castillo se adapta a las abruptas formas de la roca creando un conjunto armónico entre la obra de la naturaleza y la mano del hombre.
Sin duda alguna este monumento es el símbolo de la ciudad: su presencia recrea la vista a los viajeros que circulan por la autovía, bordeando las sierras del Mugrón y del Caroche.
Estamos ante una fortaleza fronteriza entre los reinos castellanos de Castilla y Aragón y el reino musulmán de Murcia; y, actualmente, entre las provincias de Albacete, Valencia, Alicante y Murcia; que configuran a la ciudad de Almansa como un importante nudo de comunicaciones.
En su época árabe perteneció al reino de Murcia. Hacia el S.XIII se inició la conquista de estas tierras por los cristianos aprovechando las desavenencias entre los reyes moros murcianos y sus vecinos. Pero no fue hasta el reinado de Fernando III de Castilla, “el Santo”, cuando parte del reino de Murcia se rindió ante el infante Alfonso, luego Alfonso X “el Sabio”.
En España se entró en un período de desavenencias entre Alfonso X y su suegro Jaime I para delimitar los territorios entre los reinos de Castilla y Aragón, siendo el castillo uno de los límites de la Corona de Castilla.
En tiempos del infante don Juan Manuel, S.XIV, el castillo pasó a su poder mandándolo reconstruir sobre las antiguas fortificaciones, diferenciándose claramente la mampostería cristiana del tapial.
Como otras muchas localidades, Almansa acabó formando parte del Señorío de Villena. Los Manuel ostentaron el título de Señores de Villena, pasando después a Alfonso de Aragón -primeros Marqueses de Villena- hasta que Enrique IV, ya en el S.XV, lo entregara a los Pacheco -segundos Marqueses de Villena-.
Es este un momento importante para el castillo, ya que don Juan Pacheco realizó muchas de las reformas que han llegado hasta nuestros días. Entre ellas destacan la construcción de la Torre del Homenaje, barbacanas de acceso y troneras para las armas de fuego.
En el tercer cuarto del S.XV se desarrolla en la península la Guerra entre Juana la Beltraneja y los Reyes Católicos. El Marquesado de Villena apoyaba a la Beltraneja, mientras que la población de Almansa, oprimida por el Marqués, tomó parte en favor de los Reyes Católicos recibiendo una serie de privilegios a cambio.
Con la victoria de los Reyes Católicos, Almansa recuperó su independencia y pasó a formar parte de la corona. El rey envió al capitán Luis Enríquez de Navarra con su compañía de caballería. En 1.487 residía en Almansa, donde se afincó definitivamente. Su biznieto D. Marcos Enríquez de Navarra fue nombrado Alcaide perpetuo del Castillo y Fortaleza de Almansa, título que han seguido ostentando sus descendientes.
A partir del S.XVI, al igual que muchos castillos, el de Almansa entra en un proceso de abandono, ya que sus principales funciones quedan en desuso, con el lógico deterioro que esto conlleva.
En 1.919 el alcalde de Almansa denuncia el estado ruinoso del Castillo, pretendiendo su demolición. Gracias a los informes realizados por la Real Academia de la Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, no sólo se salvó, sino que además, por Real Orden de febrero de 1921 fue declarado Monumento Artístico Nacional.
En 1.952 el Castillo experimentó una profunda restauración en su periferia. En el interior, no reconstruido, solo quedaron unos escasos restos que permiten conjeturar su primitiva configuración. Durante las obras realizadas se descubrió una bellísima escalera de caracol que, desde la Torre del Homenaje, da acceso a la terraza superior de dicho torreón.
En 1.990 se puso en marcha un proyecto de reparación y estabilización de los agrietamientos, que consistió básicamente en el cosido de los estratos rocosos, que se realizó mediante la colocación de anclajes y el recalce de las murallas con inyecciones de cemento. Se colocaron diez vigas-contrafuertes para la recogida de las cabezas de los anclajes, que se pueden apreciar en el flanco oriental.
El sector oriental del Cerro del Águila, es de vertientes muy pronunciadas de difícil acceso. La parte opuesta posee pendientes más suaves y por ella se encaraman las casas del barrio que llegan prácticamente al pie de los muros.
Desde la Plaza de Santa Mª, se sube al Castillo por una escalinata, o si se prefiere, se pueden recorrer las peculiares callejuelas que lo circundan. Por ambos lugares se llega al primer punto de encuentro del conjunto; se trata de una cancela de hierro.
El castillo está constituido por dos recintos escalonados, uno inferior y otro superior, ambos defendidos por torres semicirculares y lienzos almenados.
El recinto inferior posee dos puertas de acceso: por la primera, se entraba a pie y a caballo, y es la que actualmente se utiliza. Aquí aparece su imponente barbacana.
Continuando el recorrido se llega al actual Patio de Armas y atravesándolo se encuentra la segunda puerta, por la que se accedía con carros y carruajes.
Desde el Patio, subiendo por una empinada escalera, se accede al segundo recinto, en el centro del cual se alza la majestuosa Torre del Homenaje. Es de planta cuadrada, con mampostería y sillería, de los dos pisos que hubiera se conserva el inferior. Su bóveda presenta una cubierta interior de crucería gótica con nervios de piedra y elementos de ladrillo.
En la zona superior del Torreón se encuentra una terraza almenada, a la que se accede por una escalera de caracol tallada en la roca, que se considera una maravilla dentro del gótico de la zona.
Los almanseños aunque llenos de orgullo, nunca podrán agradecer lo suficiente a su majestuoso Castillo lo que hoy en día han llegado a ser; la ciudad de Almansa ve la luz en estos terrenos gracias a que un día en un peñasco nació un Castillo.


Castillo de Argüeso, Hermandad de Campoo de Suso (Cantabria)

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Fue el emblema y la fortaleza del señorío de la casa de Mendoza en las tierras altas de Campóo. Construido sobre una pequeña loma, compuesto por dos torres y un cuerpo central que las une, y rodeado por una muralla que cierra el patio de armas, el de Argüeso representa el más destacado y antiguo ejemplo de castillo roqueño de Cantabria.
Se alza el castillo en un breve altozano sobre el que asientan sus cimientos los cuatro elementos que conforman el monumento: dos torres, una orientada al mediodía y otra al norte; el cuerpo intermedio que les une, y la muralla.
El origen del Castillo de Argueso es oscuro ya que no existen documentos para determinar con precisión su antigüedad o su protagonismo histórico. Sin embargo, si tomamos como apoyo los datos que ofrece la arqueología, podemos suponer que al menos una parte de él pudo ser construida a fines del siglo XIII, cuando los Mendoza ya tenían señorío en el lugar y en el valle. Posteriormente, cuando los Reyes Católicos convirtieron este señorío en marquesado de Argüeso, en 1475, se unieron las dos torres por medio de un cuerpo de carácter más palaciego y se alzó una reducida muralla para salvaguardar el patio de armas.
Las torres son prismáticas y construidas en mampostería, salvo esquinales y vanos. Tienen un acentuado parecido con otras que aún perviven en la zona, como las de Proaño, San Martín de Hoyos o Cadalso, y que no parecen distanciarse mucho en cronología. No sabemos si tuvieron almenas, aunque M. Carrión, quien dirigió la reciente restauración del castillo, afirmó haber hallado testimonios visibles de su existencia. En los muros se abren escasísimos vanos, casi siempre aspilleras o alguna ventanita de arco apuntado, prueba de que en principio las torres tuvieron una finalidad casi exclusiva de defensa.
Se incrementa el aspecto señorial del Castillo de Argueso con la inclusión del cuerpo intermedio, en el siglo XV. Está formado por un piso a ras de suelo y dos sobre él. Su la altura y la composición de la fachada le proporcionan un aspecto más palaciego.
En este castillo vivió circunstancialmente doña Leonor de la Vega, la brava mujer que se opuso a los Manrique, y posiblemente, su hijo, el gran poeta de las Serranillas, don Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana.
En 1989 en el Castillo de Argüeso, se realizó una intervención arqueológica de urgencia en el interior de la torre medieval y en el patio de armas. Se pudo determinar la existencia de una necrópolis medieval -siglos IX-X- y restos de una vieja iglesia que dio el nombre de San Vicente al castillo.


Castillo de Fuentes de Valdepero, Palencia (Castilla-León)

Castillos de España

La historia del castillo de Fuentes de Valdepero está íntimamente ligada al linaje de los Sarmiento. Ya en el s. XIII aparecía la familia Sarmiento como rica hacendada vinculada a Villarramiel, Lomas y el Valle de la Cueza; de su especial dedicación a la viticultura pudiera derivar el apellido “Sarmiento”.
Esta familia tuvo dos grandes áreas de actuación : la zona del Cerrato castellano y el sur del reino de Galicia, de donde fueron Adelantados Mayores.
En 1428 era Señor de la Villa de Fuentes de Valdepero Don Diego Pérez Sarmiento, tercero de la estirpe en llevar este nombre, Adelantado Mayor de Galicia. El 15 de noviembre de 1442 fue nombrado Conde de Santa Marta por el rey Juan II y en 1465 renunció al Adelantamiento de Galicia, en favor de su hijo don Bernardino. Precisamente es entre estos años, 1442-1465, cuando hay que situar las obras de edificación del Castillo en su construcción inicial, cronología corroborada en las prospecciones arqueológicas realizadas a raíz de las obras de rehabilitación del Castillo que sitúan en el s. XV los primeros indicios de ocupación del solar.
Estas fechas concuerdan con las dos inscripciones que portan sendos escudos con las armas de la familia Sarmiento en el cubo sudeste: “Don Diego Perez Sarmiento conde de Santa Marta, adelantado mayor de Galisia”.
El reparto de los bienes dejados por don Diego Pérez Sarmiento tras su muerte, fue la razón por la cual la villa de Fuentes de Valdepero dejó de formar parte de las posesiones del Adelantado Mayor de Galicia y Conde de Santa Marta y pasó a manos de una de las ramas colaterales de los Sarmiento, concretamente a Andrés de Ribera, casado con una nieta del Conde, Doña Constanza. Con este motivo se realizó una estimación del coste que supuso la construcción de la fortaleza de Fuentes de Valdepero. El desembolso fue valorado en 2.326.875 maravedíes. Fue su descendiente, Andrés de Ribera II, señor de Fuentes, trágico protagonista de uno de los hechos más relevantes en la historia del Castillo; en enero de 1521 sufrió en el castillo el asedio de los Comuneros a las ordenes del Obispo Acuña a quien permitió la entrada en la fortaleza tras negociar una capitulación honrosa que el Obispo traicionó, apresando a toda su familia y saqueando todo lo de valor que había. El castillo permaneció en poder de los comuneros hasta finales de abril de 1521, después de que fueran derrotados en la Batalla de Villalar.
Parece que los vecinos de Fuentes de Valdepero se mantuvieron al margen del conflicto; sólo a título particular consta la participación de algunos vecinos tanto entre los defensores, como entre los atacantes.
El ataque comunero y los sucesos posteriores debieron provocar tal impresión en Andrés de Ribera que cuando acometió las obras de reparación de los desperfectos causados por los comuneros en la fortaleza, la remodeló, probablemente, con el objeto de hacerla inexpugnable, hasta el punto que se engrosaron sus muros de forma excesiva, se achicaron puertas y ventanas, quizá de manera desproporcionada y anacrónica. Es por tanto en estas fechas, después de 1521, cuando se realizó la siguiente fase constructiva del Castillo.
En 1531, tal vez sin concluir la remodelación y después de pleitear mucho tiempo con los vecinos por el monte, vendió el Castillo y el señorío de Fuentes a don Diego de Acevedo; la siguiente transmisión de la propiedad es a su hija, Doña Juana de Acevedo y Fonseca. Siendo ésta Señora de Fuentes, en el año 1572 el Rey Felipe II instituyó el título condal en ella, así pues fue la primera Condesa de Fuentes de Valdepero.
Tras sucesivas transmisiones en 1739 el Castillo y el título condal pertenecían a Doña María Teresa Álvarez de Toledo con quien entroncó con la Casa de Alba, que en la actualidad sigue detentando el titulo de Condesa de Fuentes de Valdepero en Doña Cayetana Fitz-James Stuart, Duquesa de Alba.
La propiedad del Castillo sin embargo se desvinculó de la Casa de Alba en 1874 por venta de D. Jacobo Fitz James Stuart.
Tras diversas transmisiones la Diputación de Palencia lo adquirió en 1995, gracias al impulso y las gestiones de la Asociación de Amigos del Castillo y Monumentos de Fuentes de Valdepero.


Castillo de Javier, Javier (Navarra)

Castillos de España

La silueta dibujada por las torres almenadas corta el horizonte, anunciando la llegada al castillo de Javier, cuna de San Francisco Javier, patrón de Navarra, de las misiones y del turismo en España.
En la Navarra Media, a 8 km. de Sangüesa, se alza esta fortaleza medieval erigida sobre roca viva, que congrega cada año a principios de marzo a miles de navarros en la popular peregrinación conocida como “Javierada”.
Un puente levadizo le introducirá en un mundo de torres, mazmorras, matacanes, troneras y saeteras, y le permitirá conocer el lugar donde nació (1506) y vivió San Francisco Javier, cofundador de la Compañía de Jesús y uno de los misioneros más universales.
Al límite de la provincia de Zaragoza, en la parte más elevada del pequeño pueblo de Javier, se alza la silueta rotunda del Castillo de Javier, casa natal del patrón de Navarra. San Francisco Javier.
Los orígenes del castillo se remontan a finales del siglo X, en el que se levantó una torre de señales, la torre del Homenaje. Su estratégica ubicación de frontera entre los reinos de Navarra y Aragón, acrecentó su sentido de fortaleza y en torno a la torre se fueron edificando los distintos cuerpos del castillo.
En 1516, por orden del cardenal Cisneros, fue parcialmente destruido, y a finales del siglo XIX y aneja a la fortaleza, se levantó la basílica de Javier. En 1952, las obras de reconstrucción devolvieron al castillo su fisonomía original y hoy es uno de los pocos castillos que conservan sus defensas y estructuras como troneras y saeteras.

Sobre la vida de San Francisco Javier
Francisco de Javier nació en el seno de una familia noble y era el sexto hijo de Juan de Jasso, hombre importante del reino de Navarra, y María de Azpilcueta. A los 19 años se trasladó a París para estudiar en la Universidad de la Sorbona, donde conoció a San Ignacio de Loyola con quien cofundó la Compañía de Jesús.
Comenzó aquí su aventura evangelizadora que le llevó a recorrer, a lo largo de 11 años, multitud de aldeas y ciudades de África y Asia, hasta que finalmente murió de pulmonía el 3 de diciembre de 1552, cuando se disponía a entrar en el Imperio Chino. Tenía 46 años. Cinco siglos después, en todos los lugares que recorrió permanece una impronta de su vida y obra, y en su tierra natal, Navarra, es un personaje querido, venerado y admirado.

Las Javieradas
Los dos primeros fines de semana de marzo tiene lugar una popular peregrinación al Castillo de Javier conocida como “Javierada” en la que miles de personas de toda Navarra recorren a pie decenas de kilómetros para venerar al Santo.
El origen de esta tradición se remonta a 1886, cuando se invocó a San Francisco Javier para que hiciera remitir la epidemia de cólera que asolaba Navarra, y en agradecimiento al cumplimiento de este deseo, se llevó a cabo la promesa de acudir peregrinando a Javier.

Un recorrido por el Castillo de Javier
Comenzamos en el zaguán cruzando la puerta principal del Castillo donde destaca un relieve de piedra con tres escudos separados por ángeles tenantes, que representan las armas familiares. Nos encaminamos a las caballerizas y descendemos al sótano, donde antaño estuvieron las bodegas.
Un fugaz recorrido de dioramas nos invita a descubrir retales de la vida del santo, y seguidamente accedemos a la planta, donde se exponen objetos del antiguo Castillo, recuerdos del Santo y una maqueta del antiguo edificio. Este museo se divide en tres secciones: historia del edificio, Javier y Navarra en la historia y la pinacoteca, donde destacan los cuadros flamencos de Maes. Finalmente, una rampa nos lleva al resto de las dependencias del Castillo.
Iniciamos la visita en la Sala de Escudos, adornada con los blasones pertenecientes a los padres de Francisco y con el árbol genealógico de su linaje. Traspasando una puerta de piedra se accede a la Sala Principal o Grande, lugar de recepción y convivencia familiar. Desde aquí seguimos ascendiendo por la escalera de la Torre de Undués hasta llegar al Camino de Ronda, un corredor protegido, destinado a defender la fortaleza, desde cuyo matacán era habitual arrojar piedras y aceite hirviendo a los atacantes.
Dejamos a la izquierda las habitaciones de los capellanes – hoy oratorio – para acceder al núcleo primitivo del Castillo. Se trata de dos estancias que rodean a la torre del Homenaje, la construcción de este tipo más antigua de Navarra. El aposento de la derecha fue la habitación de San Francisco Javier, y el de la izquierda, es la capilla de San Miguel, la primera que tuvo el castillo. Asómese a la terraza contigua, donde apreciará la estratégica situación del Castillo, y disfrute de impresionantes vistas: al norte, la sierra de Leyre; al oeste, la vega del río Aragón; al este, la frontera de Aragón; y al sur, la plaza y el término de Castellar.
Descendemos de nuevo hasta la planta de la torre, donde un corredor nos llevará al Vestíbulo del Castillo y la capilla del Santo Cristo. A través de una verja encontramos al Cristo de Javier, una impresionante imagen gótica del siglo XVI tallada en nogal, que según cuenta la tradición sudó sangre cuando el Santo agonizaba en Sancián. Está rodeado de un dramático fresco medieval, única representación gótica de la danza de la muerte que existe en España.
Bajamos las escaleras que nos llevan al patio de armas y salimos por la poterna. A nuestros pies, la escalera antigua, y a la izquierda, rompiendo con la estructura del Castillo, el muro de la Basílica construida en el S.XIX allí donde los padres de Francisco de Javier había construido el Palacio Nuevo, lugar en el que nació el Santo. Finalizamos nuestro recorrido en el punto de partida, el zaguán.

Y además del castillo
Una vez finalizada la visita del castillo, le animamos a descubrir la ecléctica Basílica, en cuya fachada se recogen motivos de la vida de Javier.
Con motivo del V Centenario del nacimiento del santo, se ha construido un espacio multiusos, el Aula Francisco de Jasso, con capacidad para 1300 personas, y la Sala de exposiciones Georg Schurhammer, con el archivo personal del mayor biógrafo de Francisco de Javier, trasladado especialmente desde Roma.


Castillo de Marcilla, Marcilla (Navarra)

Castillos de España

El Castillo de Marcilla, es una antigua fortaleza, que data del siglo XV, se encuentra ubicado en el centro de la Villa.
Es conocida la leyenda, según la cual la marquesa Ana de Velasco se enfrentó valerosamente en 1516 a las gentes de armas del coronel Villalba, impidiendo que se llevase a cabo la demolición de la fortaleza, decretada por el cardenal Cisneros.
Los guipuzcoanos, en nombre de Castilla, tras conquistar Navarra, ordenaron la demolición de la mayoría de los castillos (orden general del cardenal Cisneros). En el de Marcilla mandaba la marquesa de Falces.
Al ser informados de la llegada de Don Hernando del Villar, Doña Ana ordenó aprovisionarse de víveres y disponerse para la defensa. Cuando llegó al Castillo le tributó un gran recibimiento, preparó un banquete y los castellanos se embriagaron.
En atención al trato recibido, Don Hernando del Villar permitió a la dama salir de la fortaleza con sus pertenencias y servidumbre. La heroína le respondió en tono altivo que era ella la que concedía la vida. Desarmados, los soldados tuvieron que abandonar el castillo, humillados por la astucia de Doña Ana de Velasco.


Castillo de Sobroso, Pontevedra (Galicia)

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El Castillo de Villasobroso o de Sobroso se sitúa en el término municipal de Mondariz, aunque es propiedad del Concello de Ponteareas, que es quién lo gestiona y lo mantiene. En una ladera del Monte Landín se encuentra un promontorio donde en su alto se erige la fortaleza. Como otros tantos castillos y fortalezas de Galicia este fué construido sobre un poblado castrexo que al igual que el castillo, eligiera este lugar tan privilegiado. A una altura de 334 m sobre el mar desde donde se divisa un semicírculo de entre 8 y 12 km. Desde aquí se controlaban las comunicaciones entre las tierras interiores y el mar y la histórica villa de Tui. En la antiguedad la parroquia donde se ubicaba el castillo era llamada San Martiño da Portela (puerta). En 1926 se cambió por el actual topónimo, Vilasobroso. El nombre “Sobroso”, antiguamente “Soberoso”, viene dado por el abundante número de sobreiras (alcornoques) que poblaban el lugar.
Se sabe que existió otra fortaleza más antigua en lo alto del Monte Landín, del cual se conserva hoy en día una fuente de piedra con un muro de mampostería muy antiguo que pertenecía a esta. Se dice que ya por el siglo IX, Bermudo II se refugió en esta fortaleza (quizás en la más antigua) durante la batalla de Portela Arenaria (Vilasobroso), cuando se enfrentaba a las tropas del rey de León, Ramiro II. Hacia el final de siglo, el mismo Almanzor saqueó toda la zona, así como el castillo. La primera referencia documentada que tenemos del actual castillo de Sobroso data del siglo XII, concretamente del año 1117, cuando según, la “Historia Compostelana”, Doña Urraca es cercada en esta fortaleza por su hermana Doña Teresa, infanta de Portugal, y por los partidarios de su hijo, encabezados por el Conde de Traba. Recluída esta en sus calabozos, la leyenda cuenta como logró huir por unos pasadizos secretos que conducían a orillas del mismo río Tea. Hoy en día parecen existir restos de estos túneles, de los cuales no vamos a descubrir su localización, pues sus interiores guardan peligros, como pueden ser la formación de gases tóxicos que pueden provocar la falta de oxígeno. En su huída, Doña Urraca fue a Compostela en busca de la ayuda del arzobispo Gelmirez, para retornar y volver a conquistar la fortaleza.
En 1190 aparece en una documentación Pelayo Muniz como ocupante del castillo en nombre del Rey, dado la importancia defensiva que tenía esta fortaleza en el obispado de Tui. Más tarde pasa a manos de los Soboroso hasta que en 1379 Pedro Ruíz de Sarmiento y sus descendientes reciben el señorío de Sobroso, de manos de Juan I. En el siglo XV, Alvaro Pérez de Sotomayor se apodera de las propiedades de un descendiente de los Sarmiento, Don Diego, pero poco le duraría esta posesión porque, doce años después, durante la revuelta Irmandiña (1467-1468) el castillo, como tantos otros en Galicia, fue destruido en gran parte. Pasa entonces a manos del hermano bastardo de Diego, Pedro Alvarez de Sotomayor, llamado popularmente Pedro Madruga, Conde de Camiña, quién lo reconstruye. Sin embargo, cautivo Pedro en Benavente, García Sarmiento, recupera el castillo. Liberado Pedro Madruga , vuelve a la carga hacia la codiciada fortaleza, y para ello levanta una fortificación en el cercano monte de A Picaraña, desde donce se divisaba el castillo de Sobroso. Llegó incluso a coger preso a Diego, pero sus partidarios nunca se rendirían. Pedro Madruga se retiró ante la llegada de ayuda de nobles gallegos a favor de los Sarmientos. Así Don Diego, pudo terminar la reconstrucción de la fortaleza.
Con la llegada de los Reyes Católicos, la fortaleza pierde el caracter bélico y pasa a ser residencia de múltiples nobles y alcaides nombrados por los Condes de Salvaterra y los marqueses de Sobroso, para el control de la jurisdición.
En 1626 García Sarmiento de Sotomayor, recibe el marquesado de Sobroso, siendo también Conde de Salvaterra. La jurisdición de Sobroso se mantiene hasta 1835, año en que se abolen los señoríos. A partir de aquí el castillo queda en abandono, hasta que por herencia pasa a manos de los duques de Hijar. Hacia finales del siglo XIX lo adquiere el conde de Torrecedeira que lo vende a Alejo Carrera Muñoz en 1923. Este lo restaura casi en su totalidad. Ya en los años 70 el castillo está completamente en ruinas hasta que es comprado por el concello de Ponteareas en 1981, quién en una magnífica labor de restauración, lo recupera y mantiene hasta nuestros días en forma de conjunto histórico, museo etnográfico y centro de de recuperación popular de la zona.
Tres zonas conforman la estructura del recinto, una muralla exterior, el cuerpo residencial y la torre del homenaje. La muralla exterior actual data del siglo XV y abarca 140 m de extensión. Para acceder a la entrada principal hay que recorrer un largo camino que se hacía fácil de defender. Un foso que no tiene caracter defensivo separa la puerta de acceso al recinto. Dentro del recinto veremos una pequeña capilla de planta rectangular y entrada en arco de medio punto. Su fachada es coronada por un pequeño campanario sin campana y por encima una pequeña cruz. A la puerta del cuerpo residencial se asciende por una escalinata y se entra por debajo de un arco apuntado. Allí encontraremos una sala donde poder comprar souvenirs o motivos ornamentales de la comarca. Al entrar en las salas residenciales observaremos una cuidada ornamentación, con armaduras, mesas, sillas y cortinas ambientadas en la época. También veremos una serie de vitrinas de cristal que guardan en su interior trajes típicos de la zona y una variada representación de objetos y oficios comarcales. Muchas de las piedras conservar las marcas de los canteiros que dejaban su firma en el lugar.
Para entrar en la torre del homenaje de trece metros de altura, lo haremos por el exterior de estas salas residenciales. En la planta baja de la torre podremos bajar a una estancia inferior, donde se encuentra un profundo pozo artificial de sillería que se utilizaba como depósito de agua. La estructura estaba dispuestas para que el agua de la lluvia fuera recogida en este pozo. No hay más remedio que volver a subir y después de pasar, en el segundo piso, por una representación de una habitación y una cocina de la época, llegaremos a lo alto del torreón. Desde aquí podemos divisar una vasta zona de la comarca del Condado y del Concello de Mondariz. Por esta situación privilegiada y dominante la fortaleza recibía el nombre de “chave forte” (llave fuerte) del reino de Galicia y por lo tanto su historia esta llena de conflictos por el dominio de esta fortaleza.


Castillo del Buen Amor, Salamanca (Castilla-León)

Castillos de España

El castillo de Villanueva del Cañedo (también conocido como castillo del Buen Amor) se localiza en el término municipal de Topas, en el lugar conocido como Villanueva de Cañedo, localidad hoy desaparecida, en la provincia de Salamanca, (España). Es un castillo de estilo renacentista y que al parecer contiene restos del siglo XI, pero la construcción actual data del siglo XV.
Su construcción fue autorizada por Juan II por iniciativa de la Casa de Alba. El castillo fue construido sobre los restos de un castillo anterior del siglo XI, y del que se conserva todavía el sótano. En 1475 se entrega esta localidad con su castillo a los Reyes Católicos, llegando a albergar a Fernando II de Aragón en su camino hacia la batalla de Toro, durante la guerra contra Juana la Beltraneja. En 1476 es cedido al mariscal de Castilla Alfonso de Valencia y Bracamonte, y al año siguiente, en 1477, el castillo pasó a ser propiedad de Alonso Ulloa de Fonseca Quijada, obispo de Ávila (es muy habital confundir este obispo con otros familiares del mismo nombre, Alonso de Fonseca, más importantes porque fueron arzobispos).
Fonseca reconstruyó el castillo convirtiéndolo en un palacio con trazas renacentistas y lo hizo su residencia habitual, que compartió con su amante Teresa de las Cuevas. La constancia del obispo en el amor hizo que fuera conocido como Castillo del Buen Amor.
Felipe II creó en torno al castillo el condado de Villanueva de Cañedo para Antonio de Fonseca Enríquez, descendiente del obispo Alonso Ulloa de Fonseca Quijada. El castillo fue propiedad de los condes, hasta José Isidro Osorio y Silva-Bazán, el conocido Duque de Sesto y además X conde de Villanueva de Cañedo, que tuvo que venderlo a principios del siglo XX. Desde entonces perteneció a Ricardo Soriano Scholtz von Hermensdorff (marqués de Ivanrey), quien lo vendió al ganadero Tabernero de Paz; éste a su vez lo enajenó en 1958 a sus actuales propietarios.


Castillo de Peñíscola, Castellón (Valencia)

Castillos de España

El Castillo de Peñíscola es una fortaleza que ocupa la zona más elevada del peñón sobre el que se sustenta la antigua ciudad de Peñíscola. Comparte con el Vaticano y el palacio de los papas de Aviñón el privilegio de haber sido Sede Pontificia, una de las tres que ha habido a lo largo de la historia. Se comenzó a construir en 1.294, concluyéndose la obra en 1.307; sus promotores, los enigmáticos templarios, la edificaron a imagen y semejanza de los castillos de Tierra Santa.
Pero la época más importante de sus más de 700 años de existencia es, sin duda alguna aquella en la que fue refugio de D. Pedro de Luna, el Papa Luna, Benedicto XIII. Para poder entender bien la personalidad de tan insigne figura, fundamental en la historia de Europa, se han de recorrer sus austeras salas sus sobrios patios y sus adustas torres, todo ello rodeado por el omnipresente mar Mediterráneo, del que Benedicto fue Papa: el Papa del mar.
Hoy el Castillo Templario-Pontificio de Peñíscola, Monumento Histórico – Artístico Nacional desde 1931, es un foco de atracción turística, con más de 330.000 visitantes al año, y un prestigioso Centro Cultural que alberga numerosas exposiciones plásticas, el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola, congresos o conferencias a lo largo de todo el año.


Castillo de Niebla, Huelva (Andalucía)

Castillos de España

Tartessos, romanos, visigodos, musulmanes y, finalmente, castellanos. Niebla ha sido un enclave fundamental en la historia del Sur de España, y su castillo el testigo de ésta. Se encuentra en tan buen estado de conservación que durante el verano acoge un festival de teatro y danza. Durante todo el año, sus habitaciones, cámaras y mazmorras, perfectamente ambientadas, son un verdadero museo medieval.
La antigüedad de Niebla se remonta hasta la Edad de Hierro, como atestiguan los restos neolíticos y las necrópolis dolménicas que han aparecido en sus alrededores. A lo largo de la historia ha recibido diferentes nombres: fue Ilipula para los tartessos, Ilipla para los romanos, Elepla para los visigodos, Lebla para los musulmantes y, finalmente, Niebla para los castellanos.
El recinto amurallado de Niebla tiene su origen en la época romana, aunque su aspecto actual se debe a la época árabe. Consta de cinco puertas y cuarenta torreones, y guarda en su interior monumentos como la Iglesia de San Martín, la antigua Mezquita de Santa María de la Granada, y el propio castillo. Junto con la Puerta del Socorro, éstos son los monumentos que componen el Recorrido Histórico por la ciudad.
El Castillo de Niebla, donde según algunos autores estuvo la fortaleza romana, conserva elementos del Alcázar árabe, aunque su planta actual data del Siglo XV. En la actualidad, el Castillo cuenta con salas tematizadas recreando épocas pasadas, como la Cámara de la Condesa, la Armería o las mismísimas Mazmorras, dos niveles subterráneos donde se exponen más de 30 instrumentos y máquinas de tortura.
Además, desde los torreones del Castillo se puede obtener una vista panorámica del Río Tinto y de la ciudad.
Declarada Conjunto Monumental Histórico-Artístico en 1982, Niebla cuenta con tres mil años de historia, a lo largo de los cuales ha tenido gran importancia e influencia en las regiones circundantes. Llegó a ser capital de un reino de Taifa independiente, dominando territorios de Huelva y el Algarve portugués.
Actualmente, Niebla es una ciudad de gran interés turístico, tanto por sus monumentos como por su localización en el Condado, que la convierte en parada obligatoria para todos los interesados en el turismo enológico.
Imprescindible, desde mediados de julio hasta finales de agosto, el Festival de Teatro y Danza Castillo de Niebla.


Castillo de Guadalest, Alicante (Valencía)

Castillos de España

El Castell de Guadalest, existente ya en la época musulmana, después de la conquista cristiana (S. XIII), retuvo una abundante población islámica bajo el señorío de distintos nobles catalano-aragoneses.
El rey Jaime II donó, en feudo el Castillo de Guadalest a Bernardo de Sarriá, en 1293 y aquí, empieza un período de 42 años, durante el cual, el castillo y toda la comarca pertenecen a la familia Sarriá.
En 1335, el Castillo pasa a la Corona, quien lo vende al Infante D. Pedro y de este pasa a su hijo, el primer Duque Real de Gandía y a la muerte del último Duque Real de Gandía, a la familia Cardona. Los Cardona llegaron a ser Almirantes de Aragón y en 1543, los reyes Dª. Juana y Don Carlos, concedieron a D. Sancho de Cardona para sí y sus sucesores perpetuamente el título de Marqueses de Guadalest.
El último Cardona, Marqués de Guadalest, murió sin descendencia en 1699 y esto provocó una serie de problemas que terminaron al recaer el marquesado en la persona del Marqués de Ariza, El marquesado sigue y su poder decae en el siglo XIX.
Durante la época de los Cardona, hay otra familia que adquiere gran relevancia, es la familia de los Orduña. La vinculación de los Orduña a El Castell de Guadalest data del siglo XVI, ellos fueron alcaides perpetuos desde 1669 y alcanzaron nobleza en 1756, al ingresar en la Orden de Santiago, D. Pedro Antonio Buenaventura de Orduña y García.
En el siglo XIX, con la supresión de los señoríos, los Orduña adquieren poder e influencia en la Marina e incluso actúan en la política de la provincia de Alicante. En 1934 fallece el último Orduña, D. Carlos Torres de Orduña, sin descendencia, pasando sus posesiones a ramas colaterales.
Mientras estas dos familias pasaban a formar parte de la historia de El Castell de Guadalest, otros hechos singulares cambiaron la fisonomía del municipio.
En 1609 los moriscos, población mayoritaria del valle, fueron expulsados, creándose un gran vacío demográfico que se intentó llenar con la Carta Puebla de 1611.
El 22 de junio de 1644, se produce un terremoto que destrozó el Castillo y en diciembre del mismo año, vuelve a repetirse otro seísmo de gran intensidad.
En 1748 y en 1752, tienen lugar nuevos terremotos, pero menos importantes que los anteriores.
Durante la Guerra de Sucesión, en 1708, el Castillo de San José sufre una voladura que afectará gravemente su ala oeste y la Casa Orduña es incendiada.
Ya en el siglo XX, El Castell de Guadalest sufre una serie de cambios importantes:

  • En 1953, se empieza a construir el embalse que sería terminado en 1971.
  • El turismo empieza a descubrir el encanto de El Castell de Guadalest.
  • En 1974, El Castell de Guadalest es declarado conjunto histórico – artístico.
  • El Recinto Amurallado queda sujeto al decreto de Protección Genérica de los Castillos Españoles de 22 de Abril de 1949.
  • En 1980, El Castell de Guadalest recibe la Placa de Bronce al Mérito Turístico y en 1981, el Tercer Premio de los Nacionales de Turismo al Embellecimiento y Mejora de los pueblos de España.
  • En 1994, se acuerda la compra municipal de la Casa Orduña y se procede a su rehabilitación para ser transformada en el Museo Municipal.

Castillo de Frías, Alicante (Valencía)

Castillos de España

Frías es un municipio situado al norte de la provincia de Burgos, ubicado dentro de la comarca de Las Merindades, partido judicial de Villarcayo. Oficialmente se denomina Ilustrísima Ciudad de Frías.
La primera referencia histórica al lugar de Frías se remonta al año 867, cuando se repueblan estos territorios tras ser arrebatados a los cordobeses. La ciudad medieval burgalesa de Frías, cuyo fuero le fue otorgado en 1435 por Juan II de Castilla, tiene como características las casas adosadas (algunas de las cuales cuelgan desde las rocas) unas a otras formando estrechas y empinadas calles cuyo caserío viaja desde el castillo de la familia Velasco hasta la iglesia parroquial de San Vicente, monumentos que, junto al puente románico, presiden este Conjunto Histórico Artístico. Es la ciudad que merece el título de más pequeña de España. La Muralla de la Muela, que data del siglo XIII, defiende la ciudad. Dentro del marco de las luchas señoriales que asolaron Castilla durante gran parte del siglo XV, Juan II cambió la ciudad de Frías a Don Pedro Fernández de Velasco por Peñafiel. Frías, hasta ahora lugar de realengo, se negó a someterse a su nuevo y ambicioso señor, que tras largo asedio logra imponer su ley. En 1492, los Reyes Católicos crean para los Velasco el Ducado de Frías. Sobre el puente medieval se levantó una torre para controlar el paso y cobrar el pontazgo a los caminantes que utilizaban este paso obligado entre la Meseta y la Rioja con el Cantábrico, vadeando el Ebro.
El Castillo de los duques de Frías o de los Velasco, corona el cerro de la Muela y establece una posición estratégica privilegiada sobre el valle y el paso del Ebro, en un emplazamiento espectacular que domina las Merindades. En la falda sur de La Muela, se extiende el magnífico caserío de la ciudad con menor población de España. La fachada delantera del castillo se cierne amenazante sobre las viviendas de los habitantes de la población.
La fábrica original de la fortaleza defensiva que hoy día tenemos ante nuestros ojos data de finales del siglo XII, y principios del XIII, que corresponden al reinado de Alfonso VIII. Ha sufrido las correspondientes remodelaciones, y podemos admirar elementos arquitectónicos, como bóvedas, arcos de medio punto, troneras y cañoneras, que nos trasladan a las reformas realizadas durante el siglo XVI. En la construcción del complejo fortificado predomina de forma casi absoluta la mampostería a base de piedra de toba y sólo en algunos vanos, en las torrecillas, en las esquinas y algún otro lugar se empleó la sillería.
El conjunto enriscado formado por la Torre del Homenaje y sus defensas está separado del resto del recinto, y mantiene un sistema de defensa muy particular, a modo de pequeña ciudadela encastrada en el roquedo. La torre es de planta pentagonal, su piso bajo se compone de dos estancias, cubiertas por una bóveda ligeramente apuntada. Sobre ellas se alza una terraza almenada con torrecillas sobre modillones (pequeñas estructuras que sostienen las cornisas, sobre todo en arquitectura militar) en los ángulos orientados al Este. La Torre del Homenaje consta de defensas y aljibe propios, y está unida al resto del castillo por una angosta y empinada escalera. La zona superior de la Torre del Homenaje se construyó en el siglo XV, sobre la base, que data de siglos anteriores.
De los siglos XII-XIII datan los ventanales románicos en el lienzo sur del recinto con hermosos capiteles historiados de tradición silense que muestran animales fantásticos finamente esculpidos. Estos elementos pertenecen a la fachada exterior de las habitaciones de los dueños del castillo.
La puerta de acceso al recinto es a través de un puente, que en origen fue levadizo, que salva un foso excavado en roca y una antepuerta que da acceso a la torre-puerta principal, que en tiempos estuvo protegida por una reja de acero ya desaparecida. La torre-puerta cobija una buhedera o tronera, en la que podemos contemplar restos de vanos en forma de cañoneras, troneras y saeteras en los merlones. Los merlones son cada uno de los trozos de parapeto que hay entre cañoneras.
Rodeando el patio de armas, de planta ligeramente cuadrada y antiguamente cubierto en parte, podemos observar los vestigios de antiguas dependencias que servían a los habitantes del castillo en forma de graneros, bodegas y estancias destinadas a otros menesteres y servicios. Bajo el patio de armas se documenta un gran aljibe con un pozo central.
En la torre sur del muro de la fachada este, emplazada sobre el núcleo urbano, se situó hacia el siglo XVI o XVII un reloj con campana para el servicio de los pobladores de la ciudad. Esta torre cilíndrica se sitúa en el extremo opuesto a la torre del homenaje.
El perímetro del recinto amurallado está rematado con altos muros almenados, y con numerosas saeteras. Un adarve con paso de ronda recorre las almenas hasta el último reducto de defensa del castillo, la Torre del Homenaje. El foso, la antepuerta, el adarve almenado que rodea el patio de armas y la torre del homenaje emplazada en lo alto de una roca constituían un eficaz sistema defensivo difícil de superar y que complementaba a la muralla que rodeaba el cerro de La Muela, protegiendo y delimitando los límites de la ciudad de Frías. En la muralla de la Muela, se abren tres accesos: las puertas de Medina, la del Postigo y la de la Cadena o de la Villa.


Castillo de Santa Florentina, Canet de Mar (Catalunya)

Castillos de España

Castillo de Santa Florentina, está construido sobre una antigua villa de la época romana – “Domus”, que fue como un núcleo urbano y zona de producción vinícola. En el siglo XI el edificio se convirtió en una masía fortificada para combatir las incursiones piratas de la época y hoy todavía presente en el conjunto arquitectónico del Castillo de Santa Florentina. Las fuentes documentales nos aportan noticias desde el siglo XI como antigua “Domus”, y registran los nombres de Guadamir de Canet (1024) y de Gilabert de Canet (1041). Pero, serà en el siglo XIV bajo el patrocinio de Ferrer de Canet, bisnieto de Gilabert, que la Domus alcanzará su máximo esplendor. Ferrer de Canet, caballero noble fue consejero de Alfonso el Magnánimo y embajador de Pedro el Ceremonioso. Es Ferrer de Canet quien obtiene el permiso de fortificar la casa con las dos torres de bella factura del portal medieval y que protegieron la casa de los asaltos e invasiones de piratas desde el litoral mediterráneo.
Su hijo Arnau incorpora por matrimonio los dominios de Besora i Montesquiu. En esta etapa medieval la Domus está bajo la advocación y denominación de Santa Maria a quien también estaba dedicada la capilla que se solicitó construir en su interior. Las propiedades de la Domus se verán aumentadas mediante el matrimonio de la hija de Arnau, Antonia de Canet con Guillem de Peguera. A principios del siglo XVI Juan de Peguera cede sus derechos a Miquel Spano, cuya hija, Ana, se casa a finales del siglo XVI con Felipe Dimas de Montaner abogado y Consejero de la ciudad de Barcelona, incorporando el linaje de Montaner a la Domus, descendencia que perdura hasta la actualidad.
Fue a finales del siglo XIX cuando Ramón de Montaner i Vila, propietario de la Domus e importante empresario del mundo editorial barcelonés, la editorial Montaner i Simón (hoy sede de la Fundació Antoni Tàpias) encarga a su sobrino el arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner la restauración de la Domus y su ampliación.
Luis Domènech i Montaner, uno de los máximos exponentes del Modernismo, diseñó uno a uno los 3.000 metros cuadrados habitables de Santa Florentina. Con su equipo de los mejores artistas de la época introdujo vitrales coloreados con símbolos religiosos, grandes piezas de mármol con artesanado para los suelos, maderas talladas para los techos, vidrieras, cerámicas, hierro forjado, esculturas que armonizan un equilibrado espacio lleno de color, luz, formas y volúmenes.
El proyecto final se define como una residencia palacio con toques medievalizantes y románticos de castillo en armonía con un estético y creativo lenguaje modernista. Esta reforma inspirada en elementos medievales, modernistas y neogóticos le dio mayor renombre al Castillo de Santa Florentina.
La denominación Castell de Santa Florentina reúne la herencia de la reliquia traída desde Roma por Ferrer de Canet como presente y protección entregada por el Papa Benedicto XII y el recuerdo de la esposa de Ramón de Montaner, Florentina Malatto Suriñach.
En 1908 el rey de España Alfonso XIII acepta la invitación de Ramón de Montaner a visitar el castillo y pasa unos días allí con su corte y otras famosas personas de la época. Durante su visita el rey otorgó a Ramón de Montaner el título de conde de la Vall de Canet.
En 1921 muere Ramón de Montaner y hereda el Castillo su hija Julia, casada con Ricardo de Capmany, padres del pintor Ramón de Capmany y de Montaner.


Castillo de Belalcázar, Córdova (Andalucía)

Castillos de España

El castillo de Belalcázar, conocido como Castillo de Gahete o castillo de Gafiq o de los Sotomayor y Zúñiga es una fortaleza ubicada en el municipio de Belalcázar. Es una construcción de estilo gótico-militar, iniciada en la segunda mitad del siglo XV, siendo un referente de la arquitectura defensiva en la península Ibérica.
La denominación de Bel Alcázar, se debe a la singular torre del homenaje de la fortaleza. Desde su construcción, provoco el cambio de nombre de la villa donde se encuentra, que anteriormente era conocida por Gaete o Gahete.
El Castillo se encuentra en una posición estratégica sobre un cerro de gran altura, al norte de Belalcázar, controlando por completo la localidad y su entorno.
Tiene una excelente cantería de granito, de disposición cuadrangular, con altos muros con ocho torres, cuatro macizas se sitúan en las esquinas y las otras cuatro, huecas, se sitúan en los flancos. El castillo se halla rodeado por una muralla, cuenta con un amplio patio de armas, decorado con arcos y un aljibe.
En el primer tercio del siglo XVI se le añadió una lujosa zona palaciega de estilo renacentista.
La estructura que más destaca, sin embargo, es la impresionante torre del Homenaje, lujosamente ornamentada, desproporcionada aunque de gran belleza, y que con sus más de 47 metros de altura es la más elevada de toda la península ibérica.
Es de reseñar también, la amplia mazmorra aún conservada en los subterráneos del castillo así como las caballerizas.
Comenzó su deterioro a partir de la ocupación por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia por ser modificado para convertirlo en almacén y sufrir las consecuencias de la artillería.
Actualmente, el castillo es propiedad de la junta de Andalucía y está catalogado como Bien de Interés Cultural.
Se encuentra bajo la Ley Genérica del Patrimonio Histórico-Artístico, pero su estado interior está en ruinas y se encuentra bajo el inminente riesgo de ruina total por abandono.


Fuente: Varios
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1 Comentario

  • ¿A qué te refieres cuando dices “nobles catalano-aragoneses”? Lo normal es que digas “nobles aragoneses” porque el único reino que existía era el Reino de Aragón….. En todo caso, deberías decir, arago-valenciano-catalano-baleares”…

    Por favor, no inventemos la Historia….

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